Evitemos la espiral de paranoia

La gente del diario La Nación de Argentina me pidió una opinión sobre la proliferación de problemas de pareja debido a las redes sociales. Esto escribí:

Esos dos tildes en el WhatsApp pueden hacer que cualquiera se ponga rápidamente nervioso. “¿Recibió mi mensaje pero no me responde?” es, claramente, el comienzo de una espiral de paranoia que termina en recriminaciones varias. Lo cierto, amigos, es que las marcas verdes quieren decir simplemente que sus mensajes salieron de sus teléfonos, llegaron a losservers de WhatsApp (primer tilde) y, desde esosservers , viajaron (segundo tilde). Pero no informan nada acerca de si el mensaje en cuestión llegó a las manos del destinatario o, incluso peor, si fue leído o no.

Suena a la excusa perfecta, ¿verdad? En este mundo hiperconectado, la tecnología claramente atenta contra la duración de las parejas. O, por lo menos, de las parejas con cierta tendencia al control excesivo y la persecución. Ver ese ” últ. vez hoy a las? ” y darse cuenta de que el otro no sólo tiene los tildes, sino que estuvo dando vueltas por la zona y ni se molestó en responder… Difícil resistirlo. Para ponerle más pimienta, también están los que se animan a mirar el teléfono y al ver el “tipeando?”, empiezan a rezarle a San WhatsApp para que aparezca la esperada respuesta para, al final, no recibir nada. Y no, el mecanismo no es recomendable para almas sensibles.

Facebook, claro, no es de mucha ayuda en esta gesta: el “visto” del chat es una estaca en cualquier corazón desesperado por una respuesta. La lucecita verde al lado del nombre es un semáforo que invita a avanzar. Sin embargo, atención: eso no siempre quiere decir que el otro está mirando la pantalla en ese mismo momento.

En estos tiempos ultratecnológicos, se espera (siempre) una respuesta inmediata, lo más rápida posible. No se admiten los tiempos muertos, ni la espera. Y eso, de más está decirlo, genera frustración.

Para los infieles, todas estas plataformas digitales son, al mismo tiempo, el paraíso y el infierno. Se han formado casi tantas parejas como roto matrimonios. Así, sin términos medios. Y sobre este punto, justamente, tengo un par de recomendaciones para hacerles:

1) En lo posible, sean fieles.

2) Si deciden evitar mi primera recomendación, sean cuidadosos: pónganle contraseña al teléfono y cierren las sesiones en las computadoras que usen.

Echarle la culpa a la tecnología por las rupturas en las parejas es, hasta cierto punto, infantil. La clave, entonces, es entender que aunque el progreso ayuda (y mucho) las relaciones siempre terminan siendo en vivo y en directo.

(La nota original está acá)

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