La excusa del “no”

Hablemos de las excusas. Es un tema que lo traté en otro post del blog pero también, por ser recurrente, me parece importante.

Tengo la política personal de juntarme con los que me piden hacerlo y, en el último tiempo, he conversado con muchos colegas que están trabajando en el mundo corporativo y quieren moverse hacia otro lugar. Sienten que, de alguna forma, están “desperdiciando” su vida y desean cambiar.

Mi pregunta inmediata es: “¿Por qué no lo hacés entonces?”

Y la respuesta es, siempre, una variación de excusas. Armé un top 5 de excusas clásicas. Para cada una tengo una sugerencia para hacerles.

1 – “No voy a regalarles mi indemnización”

Un clásico entre los clásicos. Cada vez que me dicen esto lo primero que hago es repreguntar: “¿Y si no te quieren echar?”. Ahí se acaba la discusión. Seguir en un lugar “solo” por la indemnización es, cuanto menos, mediocre. ¿Realmente vas a vegetar en un escritorio hasta que alguien se digne a despedirte?

Tengo una noticia: cuanto más tiempo pase, menos son las probabilidades de que eso suceda. En muchas empresas, a ese tipo de empleados, se los suele tomar como una “pérdida” asumida y constante. Casi casi una línea más en el budget.

Siempre es mejor tratar de llegar a un acuerdo con tu jefe y seguir el camino de la mejor manera posible. Ser mediocre no es la solución, es parte del problema.

2 – “¿Y la antigüedad?”

Esta es casi la misma que el puesto número 1. Mi sugerencia es pensar, por un segundo, qué pasaría si (de pronto) en tu país deciden eliminar el concepto de antigüedad y nadie deba pagarte nada si deciden despedirte.

Ahora, ya que estoy pidiéndote cosas, te pido que te preguntes: ¿Valió la pena todo este tiempo?

Tu “zanahoria” puede ser cualquiera, pero lo que seguro no debería ser es esperar. Y mucho menos que te despidan sólo para cobrar algo de dinero.

3 – “Tengo hijos y/o mujer que mantener”

Mi ¿obligación? es decirte que las excusas siempre van a estar a la orden del día. Si tu corazón (e instinto) te dicen que tenés que embarcarte en una cruzada personal y armar una empresa, hacelo. Obviamente tomando los recaudos que sean necesarios.

Tu mujer y tus hijos te lo van a agradecer.

4 – “Qué fácil que es decirlo”

Por supuesto que si. Siempre es más fácil decir que hacer (quizás por eso existan tantos bloggers / especialistas del “haz lo que digo porque hacer, lo que se dice hacer, no hice nada”). Por esa razón me lancé a escribir este blog después de probar en carne propia que se puede hacer, construir y salir vivo del intento.

Siempre vas a encontrar gente que te va a tirar atrás tu proyecto porque, en general, es de “locos” largar todo y empezar de nuevo.

Al final del camino, siempre es mucho más respetable aquel que se animó (sea cual fuere el resultado) que el que se quedó en su cubículo, por 30 años, soñando con la vida de los otros.

5 – “No me animo”

Da miedo, si. Da incertidumbre, si. Pero también me daba miedo tirarme del trampolín más alto de la pileta, hasta que un día subí y me tiré.

Eso sí: asegurate de que la pileta tenga agua. Al menos la suficiente para no reventarte contra el piso.

Bonus track: tengo XXX años

Más a mi favor: ¿Qué esperás? Nunca es tarde hasta que es tarde. Y es tarde cuando te cierran el cajón. Entonces, si abrís lo ojos y no ves una tapa a 10 cm de tu nariz, todavía podés hacerlo.

Disclaimer: antes de terminar quiero decir que así como conozco mucha gente con ganas de cambiar, también conozco muchísima gente que es feliz en el mundo corporativo y eso, amigos, es GENIAL.

Ni el cielo ni el infierno. Lo que intento decir es que cada uno debería ser feliz haciendo lo que hace.

Creo que, al fin de cuentas, es lo único que importa.

4 thoughts on “La excusa del “no”

  1. Estoy harta de escuchar comentarios como éstos y de escucharme respondiendo “la indemnización no es un plan de ahorro previo” y “a nadie le hace bien estar en un lugar donde no quiere estar”.
    Pocas cosas más aburridas que una persona con el combo “resignación + queja”.

    • No puedo estar más de acuerdo con vos, Ale. Es triste pero un gran grupo de personas trabaja y piensa de esa forma. Es triste, pero es así.

      También, del lado de muchas empresas, se aprovechan de esa situación para que hagan trabajo que nadie quiere hacer porque saben que no se van a ir.

  2. Voy por el segundo volantazo que le doy a mi vida. En el primero dejé todo y me fui a vivir a Puerto Madryn, durante dos años estuve en trabajos que me gustaban y otros que no tanto pero que me sirvieron como experiencia. En el segundo dejé un trabajo de oficina que me agobiaba para dedicarle más tiempo a mi vocación. No es fácil, y estoy en la búsqueda del camino, pero me tengo fe. Prefiero cualquier cosa antes que la resignación de una existencia triste y aburrida.

    • Me encanta tu cruzada personal! Sos una mezcla de actor 2.0 ja felicitaciones! Te sigo es tweeter y casi siempre estoy de acuerdo con vos , leí tu blog por metida y es muy sesudo tu post , en cuanto a la educación de tu hija, apuesto a la madre! Ja besos y sigamos q la tapa no llego!

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