Let’s make it happen (capítulo 3)

“¿Estás seguro de lo que estás haciendo?” me preguntó mi esposa. “No. Pero lo voy a hacer igual” le respondí con una seguridad que hasta a mi me sorprendió. “Hasta ahora tomaste buenas decisiones. Hacelo y, si te va mal, ya veremos” fue su respuesta.

Pensaba en eso durante el vuelo hacia USA y descubrí que fue la primera gran inversión que tuvo Emerging Cast. O al menos yo. La confianza de la familia que, sin saber muy bien de qué se trata, apoya es fundamental para cualquier proyecto. Cualquier emprendimiento va a necesitar de tu tiempo. No parte de tu tiempo, todo tu tiempo. No hay feriados, no hay momentos. Es intenso y total. Pero es tuyo.

Nuestra primera parada fue el Streaming Media West. Allí haríamos el lanzamiento oficial de Emerging Cast. Apenas llegamos nos dimos cuenta de que necesitábamos algo fundamental: un sitio web. En el hotel, la noche previa al lanzamiento del evento, empezamos a programar la primera versión. Muy rudimentaria, como era de esperar, pero al menos permitía a los freelancers que se registraran, dejaran sus datos y ya.

Bootstrapping era nuestra religión. Y lo fue durante mucho tiempo. No podíamos darnos el lujo de contratar a una empresa de primera línea. Ni de segunda ni de tercera. Manos en el lodo, hasta los codos si es posible. Si no estás dispuesto a ensuciarte, no es tu juego. Emprender significa eso: hacer todo, desde los cimientos. Es complejo pero hermoso. Salir del papel y convertirlo en realidad es una sensación única.

Nervios, alegría, cansancio. Eso sentí cuando tuvimos nuestra primera versión del sitio. Podíamos aceptar freelancers, darles trabajo, probar, hacer borrón y cuenta nueva. Empezamos con una versión muy sui generis: los interesados dejaban los datos y nosotros los contactábamos por mail. Necesitábamos más. Instalamos un CRM (que duró muy poco) para llevar el control de a quiénes contactábamos y qué respondían. No funcionó. Otra lección: equivocarse es una opción. No aprender del error, no. Era hora de cambiar.

Vuelta a los papeles. Las reuniones se extendían pero sabíamos internamente que teníamos un proyecto que tenía destino de éxito (mi esposa, la del comienzo del relato, siempre me dice que lo que más le llamaba la atención era la fe de que esto iba a terminar bien) Contratamos a un par de programadores (part time, obvio. Bootstrapping, bootstrapping, bootstrapping) y nos pusimos a trabajar.

Así nació la segunda versión de Emerging Cast, mucho más interactiva. Ahora los freelancers no solo podían aplicar sino también generar el contenido online. Casi todo el proceso se realizaba desde la web.

Pasaron meses, pasaron los primeros palotes, las primeras oficinas, el recambio de parte del equipo. Pero las ganas seguían intactas. Nuestra comunidad de freelancers ya había pasado largamente las decenas de miles, creábamos contenido de calidad, la plataforma era estable… era tiempo de pensar en la ronda de inversión.

¿Estábamos listos? Creíamos que si. Pero lo que no sabíamos era lo que estaba por venir.

[continuará…]

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