La seriedad de la broma

Muchas veces, a lo largo de mi carrera laboral, me tocó manejar equipos de trabajo. Algunos más grandes que otros. Y siempre me enfrenté a la misma situación: mi estilo. Por mi personalidad, no puedo trabajar con mala cara. Necesito, casi desesperadamente, que todos los que trabajan directamente conmigo trabajen en un muy (muy) buen ambiente. Para lograr ese objetivo, invierto muchas horas de mi tiempo. Y, créanme, da sus frutos.

Algunos de ustedes dirán: “Claro, si Emerging Cast es tu empresa, obviamente vas a querer que todo ande bien”. Y es cierto. Pero durante mis 15 años de trabajo corporativo también me manejé de esa forma. Contra viento y marea. Y contra la burocracia y sensación a viejo de algunos gerentes “colegas”.

Mi racional siempre fue: “Vamos a estar acá adentro, mirándonos las caras, durante mucho más tiempo de lo que vamos a estar con nuestros amigos o familiares. Ya bastante forzado estamos al tener que venir cada día. ¿Hace falta sumarle a eso que haya que pasarla mal?”

Antes de seguir les pido que se tomen un momento para pensar en lo que acabo de escribir. No creo que nadie de ustedes piense realmente que es mejor estar en un ambiente hostil que en uno relajado. El problema es que la mayoría de los gerentes tiene miedo de innovar, de cambiar. Porque, obviamente, es mucho más sencillo estar con la vara rígida que aflojar las riendas y dejar que todo fluya.

Siempre se me acusó de ser “demasiado jodón”. Puede ser. Pero es un riesgo que corro y que seguiré corriendo. Al trabajar en un ambiente distendido más de algún empleado puede confundir la broma con no cumplir con su tarea. Me ha pasado. Pero he conseguido muchos más éxitos que confunsiones. Más gente que hoy trabaja en otras empresas y que me agradece el trato cordial y frontal. Porque realmente creo en el trabajo en equipo. Cada uno tiene que saber el lugar que ocupa y entender (sobre todo los gerentes) que, desde el pasante hasta la cabeza del equipo, todos son esenciales. Haciendo cada cual lo que tiene que hacer. Y estar en un ambiente distendido no lo cambia. No lo modifica. Es más, les diría que todo lo contrario.

Los mediocres no quieren, no pueden, no se animan a cambiar. Por eso son mediocres gerentes, que siguen las reglas con las orejeras corporativas, sin chistar y obligando a la gente de su equipo (créanme que la palabra “equipo” les queda enorme) a cumplir sin cuestionar.

Se puede trabajar seriamente sin por eso estar serio. Tener todo el día el ceño fruncido no va a hacer que termines antes. Frenar en el escritorio del pasante más nuevo a charlar sobre el capítulo de la serie que él ve no hará que tu autoridad se vea menoscabada.

Amigos: hay que intentarlo. No es fácil y muchas veces van a preguntarse “¿para qué?”.

La respuesta la tienen ahí nomás, al alcance de sus manos. Lo hacen, simplemente, para ser mejores.

Solamente el intentarlo alcanza. Y sobra.

3 thoughts on “La seriedad de la broma

  1. Son estilos.

    Claramente estoy de acuerdo con vos y me siento mucho mejor trabajando en un ambiente de “buenas vibras”, en el que se pueda estar distendido.

    Sin duda las retroalimentaciones positivas traen mejores resultados que las negativas.

    Es cierto igualmente que hay personas que necesitan estar en un ambiente de mala onda, con presiones innecesarias y malos tratos. Creo que es clave poder formar un equipo en base a la propia personalidad del /de los gerentes.

    Y el tema de diferenciar la buena onda del cumplimiento de objetivos es más que importante.

    Cumplir metas y trabajar duro es mucho mejor acompañado de chistes y simpatía.

  2. Hace tres años y medio trabajo en el mismo lugar. Y es mi record de permanencia. Mucho tiene que ver el ambiente y el hecho de que mi jefe sea el mejor jefe del mundo. Sin miedo de quedar como una obsecuente, creo que es capaz de contar las mejores anécdotas, o los mejores chistes, sin perder por ello su autoridad. Siempre respetando nuestros tiempos y sabiendo que tenemos vida fuera de la empresa. Eso es algo que valoro mucho.

    Yo también contribuyo (al menos eso trato) a que los demás se sientan cómodos conmigo. Pasamos tantas horas juntos que lo veo como algo necesario. Hoy no me imagino como sería volver a trabajar en un entorno jodido, con exigencias ridículas.
    Besos!!

  3. Pingback: DemandMedia compra EmergingCast y 2 emprendedores que dan que hablar | Gaston Bercun

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