Un post, post


El día post TEDxJoven es fatal. Vivir desde adentro la maquinaria de un evento de tan grandes magnitudes es una experiencia avallasadora. No hablo a nivel organizativo (que me llevaría horas explicar) sino emocional. Desde todo punto de vista.

Yo, entre otras cosas, trabajo mucho con los oradores, tratando de que el mensaje que quieren transmitir llegue sano y salvo. Y ese devenir de reuniones y pruebas me conecta de una manera especial con estas personas especiales que hacen cosas especiales.


Así conocí a Galo con su inmenso humor y su gran sabiduría, un grande trabajando con cosas muy chiquitas. A Dani, con una historia trágica que despertó en él una montaña de preguntas y, en vez de quedarse esperando que alguien se las responda, las sale a buscar con un proyecto monstruoso pero que le traerá a él (y a todos nosotros) los “¿por qué?” que busca. También estuvo Moira, con sus nervios y sus inseguridades a cuesta. Podría haber dicho que no y lo hubiera entendido. Pero se enfrentó a sus miedos y salió a contar que hay distintas formas de ver las cosas. Desde otros ojos, muy distintos al de la mayoría.

Santi y su natural predisposición para explicar por qué elige este país para producir cosas increíbles y plantearnos que, quizás, debamos ser más ingenuos y pensar en que algún día vamos a poder conquistar la luna.

Nico no es igual a nosotros. Es distinto. Pero no menos ni más. Distinto. Con una historia de vida en la que cualquiera de nosotros nos hubiésemos refugiado en la discapacidad. Él no solo salió a pelear sino que ganó. Y me enseñó que nadie, jamás, te puede decir lo que podés o no hacer. Depende de vos.

Si la curiosidad mata al gato, Willy tiene muchas vidas. Tantas como las que salva con sus análisis forenses al mejor estilo hollywood. Un eco en una grabación salvó a un tipo de pudrirse en la cárcel. A mi haberlo conocido me salvó la semana. Un fenómeno de persona.

Sidarta viajó desde Brasil especialmente para explicarme que está bueno soñar. Literalmente. Y es cierto. Soñar con que se puede te va a ayudar a poder. Pero poder soñar es parte del asunto.

Claudia empezó contando números para otros y terminó contando historias para todos. Seguir el corazón, siempre, es mejor que seguir el bolsillo.

Y hablando de bolsillos, esos agujeros negros donde desaparece todo lo que entra… ¿no? Que lugar complicado. Gastón me enseñó que, por más grande que sea, que te trague un agujero negro depende de vos. De cada uno. Fehacientemente lo digo.

Juan Pablo nos contó que tiene 40 (igual que yo) y que hace 20 tenía 20 (igual que los chicos que fueron). Y que a los 20 años uno cree que hay tiempo. La buena noticia es que tiene razón. Hay tiempo para hacer. Hay tiempo para vivir. Hay tiempo.


A Adrián lo dejé para el final porque se lo merece. Si yo hoy (y mucho de ustedes) se interesan por la ciencia es, en parte por Adrián Paenza. Para mí, uno de los grandes divulgadores de la ciencia y del fomento del amor por preguntarse cosas y plantearse problemas. Y después resolverlos. O no.

“Si, todo el mundo está apurado en llegar a alguna parte. Déjenme decirlo: Yo llegué … y no hay nada” dijo. No hay apuro, disfrutemos el camino que también está bueno. Eso digo yo.

Pablo, Lucho y Alejandro nos sorprendieron con sus performances que también nos mostraron que el arte es parte de la vida. La música, la risa y el asombro. Si eso no es la vida misma, entonces viví estos 40 años equivocado.

Y Matías, que nos llevó durante todo el día de la mano a pasear por todo ese camino de emociones a flor de piel con una generosidad como pocas veces ví.


Después de ver el sábado 1.200 chicos entre 16 y 21 años disfrutar y conmoverse como se conmovieron me acosté satisfecho. Si todo sigue así, hay esperanza allá afuera.

Todo esto pasó el sábado en TEDxJoven. Pero ojo, también pasaron Gerry, Santi, Jime, Caro, Sergio, Diego, Herni, el otro Diego, Guibert y Laura. Que, conmigo a cuestas, armamos durante meses y meses este evento. Pura tracción a sangre.

Ninguno del grupo organizador cobra por el trabajo que hacemos. Y los oradores tampoco. Y de eso se trata.

Es muy fácil hablar de generosidad y de cambiar las cosas. Pero una cosa es decirlo y otra muy distinta es hacerlo.

Y yo, orgullosamente digo: lo hago. Y mis compañeros también. Y lo oradores también. Y los cientos de voluntarios también.

A no confundirse amigos. TED es la excusa. Y les aseguro que se puede. Es difícil pero se puede.


Cuando volaron los avioncitos al final fue increíble. El sábado se habló de soñar, de seguir tu corazón, de ser curioso, de hacer lo que te gusta. De que, por más grande y difícil que sea el objetivo, vale la pena intentarlo. De ser felices.

Y que nadie, nunca, te diga que no podés hacer algo. Depende de vos.

En eso estamos

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Las fotos son de Gisela Giardino, una de las tantas personas que colabora con TEDxRíodelaPlata. Podés ver más en su perfil de Picasa

One thought on “Un post, post

  1. Max, muy bien oradas todas las charlas! se notó todo el laburo que comentás!! y lo mejor que se vió el resultado!!

    El evento fué un éxito y además de volar la cabeza de los 1200 jóvenes que asistieron, termina de consolidar @TEDxRdelaP.

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