El valor de la profesión

El domingo pasado fui al teatro a ver Sweeney Todd protagonizada por Julio Chavez y Karina K movido por dos grandes razones: mi conocimiento sobre la indudable capacidad como actor de Chavez y porque a Karina K la ví varias veces por mi actividad actoral.

Sin embargo, a los 10 minutos de empezada la obra reconfirmé algo que siempre pregoné y que pocas veces lo veo aplicado: el respeto por las profesiones. 

A nadie se le hubiera ocurrido imaginar que Maradona (el mejor futbolista de todos los tiempos) haya jugado al basquet porque el fútbol es un “deporte” al igual que el basquet. Jamás hubiera pensado Mozart en pintar cuadros solamente porque porque ambas son disciplinas artísticas. Nunca le pediría a mi plomero de confianza que pinte mi pared.

Todas estos ejemplos a los que muchos de ustedes dirían, casi con sorna, un “oooooobvio” grande como una casa son los que vinieron a mi mente cuando vi el otro día a uno de los mejores actores argentinos cantar desafinando y gritando en una obra que, por ser una comedia musical, no quiere decir que él haya podido hacer.

Aquí alguno dirá que la apreciación del arte es subjetiva. Pero, créanmelo, en este caso ni siquiera llega a ese nivel esta observación. Se trató claramente de un tipo que quiso cantar y cantó escudado en su gran popularidad (ganada a fuerza de años de actuar y perfeccionarse).

Pero este post no se trata de Julio Chavez ni de un intento de crítico teatral sino del famoso “zapatero a tus zapatos” y su aplicación a nuestro día a día.

Julio Chavez fue contratado o convocado por alguien (Ricky Pashkus supongo) que creyó que por ser actor (insisto: uno de los mejores de la actualidad) iba a poder cantar y subir escaleras cantando y bajarlas cantando y tirarse al piso cantando. Y, además, hacerlo bien. Y creyó eso cuando en realidad debería haber convocado a un especialista en comedia musical y, de última, darle trabajo a alguien.

En este caso, Pashkus cuenta con algo a favor: la crítica argentina mojigata y chupamedias jamás va a criticar a un espectáculo con el mejor actor argentino. Al contrario, va a tomar esto como una gran apuesta que este actor ganó y que este director supo jugársela.

Pero en la vida real, en la vida de todos los días, las profesiones tienen que valorarse. Si alguien necesita para un proyecto un diseñador gráfico, entonces hay que contratar a un diseñador gráfico y no a un programador que, de paso, diseñe.

Si para un proyecto se necesita un programador experimentado en Ruby on rails (por ejemplo) entonces ¿qué hace un maquetador de primer año de la carrera de diseño industrial leyendo con una mano documentación sobre el tema y con la otra metiendo código en tu proyecto?

El problema es de quien acepta una tarea que no es de su formación y también del que contrata a alguien solamente porque es mas barato y “mata a dos pájaros de un tiro” cuando, en realidad, está matando el proyecto desde el momento cero.

Un profesional que se formó (estudiando o simplemente trabajando años moldeando su sabiduría metiendo mano) asegura una calidad en el trabajo final que alguien que toca de oído no.

Al zapatero le pedimos zapatos. Al olmo no le pedimos peras. Tan difícil no es, ¿no?

6 thoughts on “El valor de la profesión

  1. muy buena tu apreciacion.
    Justamente hoy escuchaba una entrevista a un ilustrador que se dedicaba a hacer caricaturas, el cual en 2001 se fue a probar suerte a España y que el tipo tenia tantos estilos de dibujo (dado por tener que defenderse en varios frentes) que le dijeron “defini tu estilo o no vas a llegar a nada”.

    Creo que en las profesiones en general, sobre todo en este país, con nuestra idiosincracia de “lo atamo con alambre” hace que no puedas nunca ser “el mejor en algo”, sin antes tener que pasar por ser “del monton” en varias cosas.

    Creo que ambos perfiles son necesarios, el que sabe de todo un poco te da el macro, la vision general y es un bun lider de proyecto (si tiene pasta de lider), y el micro se ejecuta con el que sabe de tal o cual tarea, pero no lo saques de ahi por que hace agua.

    ¿esta bien nicharse?
    para mi no

    • yo creo que no está bien “nicharse”. Pero también creo que ser “profesional” va mas allá de tener título o no. Se trata de formarse y crecer. Pero el tema es de un lado y del otro. No solamente del que “se hace” sino del que contrata

      • claramente se puede ser hiper profesional sin ser “el mejor” en determinada tarea, simplemente no vendiendo ser “el mejor”🙂
        El que contrata tiene un poco menos de culpa creo, no tiene por que saber de lo que esta contratando (para eso uno contrara un arquitecto para hacer una casa)

  2. Gran observacion no? A veces no nos damos cuenta de eso. Por eso en Broadway no todos cantan y bailan y por eso algunos creen que Pierre Brosnan o Meryl Streep en Mamma mia estan barbaro y en verdad son un desastre.

  3. En algun momento lei la critica de Bazan creo que era y coincidia con vos, pero siendo mas benevolente, por como decis vos, Julio Chavez es un gran actor.
    Recuerdo cuando vi el cartel en la calle, promocionando la obra, pense en que podia estar buena, sin detenerme en que iba a ser un musical, y pensando que solo una obra “actoral”. Luego de leer la critica de Bazan me di cuenta que podia ser un error, de mi parte, ir a ver un formato que no me gusta mucho que digamos. Gracias a esta critica, cancelo toda posibilidad en mi cabeza de ir a verla.

  4. Pingback: Week-Log.383

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